El enlatado es la etapa más crítica de la cadena. Un sellado deficiente, un nivel de oxígeno demasiado alto o una carbonatación mal calibrada, y todo el lote queda comprometido.
1. El sellado (seam)
El sellado es la unión entre la tapa y el cuerpo de la lata. Debe quedar perfectamente hermético. Se controla al inicio de cada producción y cada 30 minutos durante la tirada. Un sellado defectuoso = fugas, oxidación, devoluciones.
2. El oxígeno disuelto (OD)
El enemigo número 1 de la vida útil. Cuanto más oxígeno hay en la lata, más rápido se oxida el producto. Objetivo: mantener el OD por debajo de 50 ppb (partes por mil millones). La inertización con CO₂ antes del llenado es esencial.
3. La carbonatación (CO₂)
Cada tipo de bebida tiene su nivel óptimo. Demasiado CO₂ = desbordamiento (gushing) al abrir. Muy poco = bebida "plana". Se mide en volúmenes de CO₂ y se ajusta según la temperatura de llenado.
4. La temperatura de llenado
Cuanto más frío, mejor se mantiene el CO₂ en solución. Llenado ideal entre 2 y 4 °C. Un llenado a temperatura ambiente provoca espuma, pérdidas y una carbonatación inestable.
5. La inertización
Purgar la lata vacía con CO₂ antes del llenado. Purgar el espacio de cabeza con CO₂ después del llenado y antes del sellado. Dos pasos sencillos que dividen entre 10 la cantidad de oxígeno en el producto final.
6-10. Enjuague, codificación, control visual, paletización, trazabilidad
Cada lata se enjuaga con agua estéril, se codifica (lote + fecha de consumo preferente), se controla visualmente, se acondiciona en cajas de 24 y se paletiza. El número de lote permite la trazabilidad completa en caso de retirada.
Consejo PotionLab
Todos estos controles están integrados en nuestro proceso de producción. No tienes que pensar en ello, pero es lo que garantiza que tus latas lleguen perfectas a tus clientes.